Psiconutrición, comer de manera eficaz es fácil

Psiconutrición, comer de manera eficaz es fácil

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Alimentarse no es lo mismo que comer y hacer dieta no tiene por qué ser sinónimo de sufrimiento para estar sano y en forma. Hay una manera de seguir un plan nutricional que nos ayuda a mantenernos en nuestro peso correcto sin estados carenciales y sin tener que pasar por momentos de desesperación, tristeza, aburrimiento…

Susana Cantón. Psicóloga Clínica, Health Coach y asesora de Neolife nos habla del cómo y el cuánto comemos está determinado por cómo pensamos acerca de la comida o cómo nos sentimos.

Hay momentos que los pensamientos o los estados emocionales (desánimo, aburrimiento, alegría, tristeza, soledad, estrés, sensación de vacío…) impiden llevar a cabo una dieta adecuada.

A esto podría sumarse la importancia del qué comemos, como resultado de necesidades fisiológicas que si no están cubiertas de manera equilibrada y regular, pueden dar lugar a estados carenciales que desatan la conducta de comer.

A través de la psiconutrición, programa psicológico que apoya un plan nutricional personalizado y rutinas de movimiento estratégico, se adquiere una preparación tal para ser capaz de perseverar y pasar a través de las dificultades (emocionales, ritmo de vida actual, etc.), de manera que seguir la dieta adecuada resulte cada vez más fácil, hasta que comer de manera diferente se convierta en el nuevo estilo de vida.

 

psiconutrición

 

El resultado es desarrollar un comportamiento alimentario eficaz. Se logra a través de 3 componentes:

  1. Preparación Psicológica que facilita elegir los alimentos adecuados y tener los comportamientos apropiados de manera constante y para siempre. Se aprende cómo hacer cambios permanentes en la forma de pensar, lo cual llevará a cambios en la forma de actuar y además de sentir.
  2. Tecnología Nutricional que elimina la grasa y lleva el cuerpo estilizado al nivel óptimo de rendimiento manteniendo los resultados en el tiempo, a pesar del paso de los años.
  3. Programa de Movimiento que incluye la planificación estratégica de actividad, para hacer de ello un hábito frecuente que ayude a quemar lo que comemos.

 

Los beneficios se aprecian en seguida:

  • Con la gestión del pensamiento se aprende la actitud mental para mantenerse estilizado toda la vida (pensar de manera eficaz, incorporar el plan como parte de nuestro repertorio conductual, gestionar la presión del entorno, combatir la sensación de injusticia porque se come muchas veces diferente a los demás, entender la diferencia entre hambre y deseo compulsivo de comer, dejar de engañarse a sí mismo, cambiar la idea de estar lleno, prepararse para viajar, comer fuera con control, cómo impacta el estrés en lo que se come, distinguir entre ansia y ansiedad, la comida y las emociones, etc..).
  • Mediante el plan nutricional en seguida disminuye el ansia, ganas de carbohidratos, dulces, grasas y aumenta la agilidad mental. En una semana se controla la sensación de hambre y aumenta el rendimiento físico. La grasa comienza a bajar de manera gradual. Movilizarla a nivel visceral es el verdadero reto y señal de la pérdida del exceso de peso es exitosa. Se cambiará la pretensión de baja de peso por la de volumen, pues es la verdaderamente rentable (menos centímetros en vez de kilos).
  • Con el movimiento estratégico se ejercitará el cuerpo para maximizar el nivel de energía y poder abordar cualquier actividad (personal o profesional) sin cansancio o pereza alguna. El rendimiento intelectual se verá mejorado en una mayor claridad, concentración y escaso nerviosismo mental y desorden.

 

Progresivamente se va abandonando la vieja dependencia hacia la comida para conseguir sentirse mejor, alegrarse, recompensarse por el día tan duro transcurrido, comer por presión del entorno, calmarse tras ingerirla, y todas las bondades de las que están repletas muchos alimentos para producir ciertos estados de bienestar, aunque a la larga destrocen la salud.

La verdadera clave del programa estriba en alcanzar tal nivel de control que permite desenvolverse en cualquier entorno manteniendo el cuidado y disfrutando a la vez, sin casi pensar en ello. Sin esfuerzo.

 

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1 comentario

  1. La verdad es que el hombrecito de psiconutrición se las trae; sin embargo el artículo es muy interesante. Yo no soy de dietas y, en general, creo que como bastante bien, de forma equilibrada pero sin quitarme caprichos, pero sí he notado que cuando estoy un poco “depre” o estresada me cuesta más comer bien: no me apetece cocinar, ni comprar, ni pensar en qué voy a comer…, así que me imagino que llevar una dieta en esas condiciones debe ser dificilísimo. Si esto de la psiconutrición ayuda, bienvenida sea; si al final todo está en nuestra cabeza.

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