Una cita ineludible

Una cita ineludible

Ir a un baño diferente, a veces, ocasiona problemas de relación entre nuestra barriga y el nuevo entorno. Aprendiendo a identificar la causa solucionaremos el problema. Si es sólo cuestión psicológica, unos ejercicios de control mental, asociados a hábitos saludables que ‘sabemos que funcionan’, harán que nuestro tránsito intestinal tenga la confianza suficiente para adaptarse a todo nuevo lugar.

Dedica un espacio y un momento todos los días para acudir al baño. Estés donde estés acude a la cita como si estuvieras deseos@ y piensa ‘yo puedo’. Si no es así, levántate, no es bueno estar sentado en el baño durante demasiado tiempo, ni hacer un excesivo esfuerzo. Date un pequeño masaje en la tripa y vuelve a sentarte. Si todavía no, sitúa las manos en la cintura, contrae los músculos abdominales y lleva el tronco hacia delante tomando aire; vuelve a la posición inicial (sentada normalmente, relajando el vientre) mientras sueltas el aire por la boca. Repite el movimiento 3-5 veces sin prisa, centrándote en la respiración. Si aun así no lo consigues, no te preocupes: continúa con tus actividades como si nada y vuelve a intentarlo 2-3 horas después, mejor después de haber ingerido algo.

El asombroso señor madera y su vida cotidiana. Criterion.

Intenta no pensar en el problema, si no en la meta a alcanzar. Hay una razón psicológica para esto. Piensa en el buen funcionamiento del organismo a la hora de la evacuación satisfactoria de los alimentos, es un proceso completamente natural, no un problema en sí. Piensa que tu cuerpo trabaja, procesa y elimina los productos de forma natural y plenamente confortable, en lugar de obsesionarte con que ‘no puedes’. Al centrar la atención en aquella experiencia que queremos obtener, el subconsciente comienza a dar ordenes al cuerpo para que, en la medida de lo posible, ese deseo se transforme en algo real, de modo que lo que hay que hacer es imaginar la experiencia de tener una total regularidad en el organismo.

Practica los siguientes ejercicios.

  • Una hora antes de ir al aseo, haz ejercicios de respiración, inspira  y espira lentamente. De esta manera oxigenas todos los tejidos y órganos del cuerpo, facilitando el buen funcionamiento de cada uno de ellos, incluído el intestino.
  • Antes de ir al aseo estimula al intestino. Salta a la comba (si no dispones de cuerda, da botes en el suelo). Mueve las caderas enérgicamente y muy rápido de lado a lado, ayúdate a equilibrarte poniendo los brazos a la altura del pecho y da puñetazos muy cortos al aire todo lo deprisa que puedas.
  • Apóyate sobre una mesa con las manos y sin despegar la punta de los pies del suelo eleva y baja los talones, como si estuvieses tomando impulso, a toda velocidad.
  • De pie, inclina la espalda levemente hacia atrás, nota cómo ejercitas los abdominales. Repite este movimiento varias veces, la presión de los abdominales sobre el intestino lo estimulará.

Es bueno acostumbrarse a tomar infusiones de plantas medicinales digestivas después de las comidas, como la manzanilla, el poleo-menta, el condurango o el anís verde, en sustitución de otras bebidas excitantes. Si llevas más de dos días sin ir al baño, puedes probar una infusión de Cáscara Sagrada que, a las dosis aconsejadas, ejerce una acción estimulante sobre el intestino y acelera el tránsito. Otras plantas similares y de probados resultados pueden ser las hojas de sen, corteza de frangula, semillas de lino…

Eso sí, además de relajarnos y ejercitar el intestino, no considerarlo un problema y verlo como una solución, es muy importante la ingesta de agua y una alimentación rica en fibra. Los expertos aconsejan incluir siempre en un desayuno equilibrado y saludable: cereales y productos lácteos.

 

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