Efecto buena cara

Efecto buena cara

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¿Hay algo más favorecedor que un toque de colorete? Si un día tienes mala cara o te encuentras de bajón, unas pinceladas de rubor en tus mejillas cambiará tu vida. El efecto buena cara que consigues evitará que te maquilles como una puerta, empeorando el tema. El colorete es un básico en el maquillaje. Proporciona un look saludable y natural, aporta frescura y luminosidad.

 

EL MEJOR COLOR

Entre los trucos de belleza para esta temporada te recomiendo el uso y disfrute del colorete, todo un clásico, tremendamente actual. El secreto está en elegir bien el color. Los tonos rosas son los mejores para la piel pálida. Los albaricoques  funcionan muy bien para el cutis medio. rojos para la piel oscura. Las variaciones de cada uno de ellos se van adaptando a los gustos personales dentro de las tendencias de moda. Podemos elegir entre una amplia gama y, lo ideal, es jugar siempre con dos tonos, uno claro para dar luminosidad y otro oscuro para aportar profundidad, así conseguiremos dar volúmenes al rostro.

Photographer: Tiago Prisco. Make up: Junior Queirós. Model: Marta Tuset

 

UNA BUENA TEXTURA

Por norma general la piel seca prefiere un colorete en crema. Es más hidratante, se mezcla con más facilidad que otras fórmulas y da un aspecto muy natural. Para una piel normal a grasa las fórmulas en polvo tienen una duración mayor que el de un producto en crema. Si tu piel es grasa prueba los coloretes en gel.

 

BROCHA DE PELO NATURAL

Dependiendo de la textura usaremos una brocha en el caso del polvo, o directamente los dedos para crema o gel. La brocha angular modela el contorno del rostro. Debe de ser muy suave para garantizar un efecto natural. Permite una aplicación rápida y precisa sin desperdiciar producto. Trata de comprar las que se adapten a la forma y tamaño de tus mejillas.También el material es muy importante. Mejor las de pelo natural en lugar de sintético.

 

ASÍ SE APLICA

Sobre una piel limpia e hidratada. Regla básica: de menos a más. Si es polvo, pasa la brocha por el producto y sacude. ‘Barre’ los pómulos y si es necesario, repite. Dos, tres o cuatro veces, pero siempre con cuidado de no excederte, retirarlo es más complicado. Si es crema o gel, mancha lo mínimo imprescindible los dedos, calienta el producto entre ellos y aplica sobre los pómulos con ligeros toques, sin arrastrar.

 

CUESTIÓN DE FORMA

 

Si tienes un rostro redondo, difumina a lo largo de los pómulos.

 

Cuando es rectangular, aplica el colorete con movimientos circulares desde el centro de las mejillas en línea recta hacia tus oídos. Para crear más volumen juega con un toque de rubor rosa brillante en el centro de las mejillas.

 

En una cara cuadrada aplica del pómulo hacia la zona más hundida de la mejilla y difumina muy suavemente sobre las sienes como si metieras los ojos entre paréntesis de manera muy sutil.

 

 

 

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