Dibujando cinturas

Dibujando cinturas

 

Hace ya tiempo que empecé con mi ‘operación biquini’ permanente, porque a mí eso de adelgazar, engordar y volver a empezar no me llama la atención. Como sabéis soy partidaria de una vida sana, cuerpo sano, sin llevar nada al extremo pero sin tampoco llegar al descuido.

La edad, algunos cambios de situación y la pérdida de perspectiva provocada quizá por un ambiente más relajado, contribuyeron a que casi sin darme cuenta acumulara más kilos de los recomendables. Uno en verano, otro en Navidad, uno por las hormonas, otro porque ‘no es para tanto’… Vamos que entre año y año, llegué al sobresaliente. Y yo que nunca he sido de grandes notas, decidí que había que tomar medidas, nunca mejor dicho. Así que como ya os conté me puse manos a la obra. Sin prisa pero sin pausa, porque las cosas hay que hacerlas bien y yo huyo de dietas milagro que no valen para nada y siempre tienen efecto rebote.

Decidí controlar la nutrición, eliminar lo más posible calorías vacías y pesarme religiosamente cada mes.

Si ya has pasado los 40 seguro que sabes que seguir una dieta equilibrada supone perder algo así como 300 gramos al mes, lo cual es deprimente, una cosa es tener paciencia y otra esperar años hasta recuperar la figura. En estos casos lo más recomendable es empezar por una dieta de choque que nos anime a seguir adelante, o algún tratamiento ‘quemagrasas’ que te permita en 2-3 meses perder unos 5 kilos y, a partir de ahí, ya motivada, seguir el camino.

Mi puesta a punto empezó con una dieta algo más proteica por la noche y con pocos extras (alcohol, azúcar, harina…) por el día y un tratamiento directamente a donde a las mujeres más se nos acumula (cintura). Vanquish fue mi mejor apuesta.

Conseguido mi primer objetivo, ya solo quedaba esperar, no perder de vista la báscula, perder un kilo al mes controlando que fuera de grasa y no de músculo ni hueso (fácil de comprobar si nos pesamos en una báscula por impedancia) y a la mínima que no se cumpliera mi plan, actuar de nuevo.

Perder los 10 kilos que yo decidí que me sobraban no era fácil, la edad y las hormonas tienen mucho que decir, y lo cierto es que no podemos pretender pesar a los 50 lo mismo que a los 30, así que bueno, 8 también me servía. El problema es que mis extremidades cada vez estaban más delgadas y mi cintura, tras el primer descenso, seguía como si nada. Es más, para mí que engordaba. Lo que perdía de un lado lo ganaba de contorno.

Algo fallaba, así que mi única solución era ponerme de nuevo en manos de un experto. El Dr. Moisés Amselem fue el que me abrió los ojos y me dijo que no podía seguir perdiendo peso, que no tenía grasa, que mi problema era de flacidez, y ese rollo que tenía en la cintura y en la espalda (podéis verlo en la foto) si seguía adelgazando, se iría acentuando.

Exilis, reafirma, reduce y alisa

exilisCómo se puede ser tan inconsciente, especialmente yo que me dedico a esto. Por eso quiero contarlo, para que tengáis en cuenta que no todo en la vida es adelgazar. Me propuso un tratamiento de 6 sesiones con Exilis, una combinación de radiofrecuencia y ultrasonidos para la remodelación de zonas específicas. La teoría: usa calor controlado en el tejido a través de la excitación molecular uniforme, en combinación con los efectos beneficiosos de las ondas mecánicas. Proporciona un cuerpo contorneado, a través de la reducción del volumen y estiramiento de la piel.

La práctica: efectivamente son sesiones cortas, una cada dos semanas, nada molestas, apenas sientes calor en la zona porque el aparato pasa muy rápido y lo único a tener en cuenta es que el día de la sesión no es recomendable tomar el sol, porque interiormente, aunque tú no lo notes, tu cuerpo sí que está recalentado. Y tampoco conviene darse baños ni duchas de agua fría, precisamente para no acabar con ese calor interno antes de tiempo, mientras está trabajando. Los resultados, podéis comprobarlo en las fotos, se notan desde la primera sesión, y además, una vez terminado el tratamiento, continúan varios meses. Por eso he tardado tanto en ofreceros este post, pero creo que merece la pena echar un vistazo.

Increíble pero cierto. Bueno, hay que decir que estas fotos de tan mala calidad y centrando la vista en el problema, echan para atrás, nunca mejor dicho. Pero en conjunto, mi figura no es tan cuerpo escombro como pueda parecer, aunque nada tenga que ver con la foto de portada, por supuesto. Pero vamos, reconozco que la foto última es mucho más amable que la primera.

De lado, como podéis comprobar, también se nota la diferencia, aunque intuyo que aquí es más evidente que hay un problema añadido de postura que, con el ejercicio y estirándome cuando me acuerdo, ayuda a estilizar la silueta. Porque otro aspecto que se nos escapa muchas veces es que al ir encogidas, por las prisas, la falta de motivación, etc., nuestro cuerpo ‘se recoge’ en torno a la cintura y de ahí, gran parte de los ‘michelines’. Estírate y verás cómo tus curvas se dibujan.

Y de frente, mi eterno problema, bien es cierto que debe ser porque es lo que uno ve, porque comparado con mi espalda, nunca antes vista pues no soy muy ‘espejera’ y solo me miro de cara, es bastante más bonito. Claro que los resultados tampoco son tan espectaculares. ¿Por qué?

Pues parece ser, según el Dr. Amselem, y seguro que tiene razón, que de nuevo no es cuestión de grasa, que no hay mucha más que eliminar, ni de firmeza, que se ha llegado hasta donde se puede, sino de inflamación, probablemente debido a alguna intolerancia alimentaria.

Así que en esas estoy ahora: feliz como una perdiz con mi espalda y flancos, pero pensando en hacerme un test de alimentos para ver qué es lo que me puede estar causando esa inflamación. Pero eso es tema de otro post. Por hoy ya es suficiente. ¿Qué os parece el cambio?

Información profesional en:
Clínica Dr. Moisés Amselem
Calle de Antonio Maura, 7, Madrid.
Tele.: 915 21 17 71

 

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