Masster plus, tu masajista particular

Masster plus, tu masajista particular

tu masajista personal

Los efectos del masaje son ampliamente conocidos por todos, y no me refiero solo a su parte sensorial y de placer (de hecho a veces son dolorosos) sino a su versión terapéutica capaz de eliminar dolores musculares, fortalecer los tejidos, curar esguinces… así como a sus propiedades embellecedoras, ayuda a la eliminación de líquidos, mejora el drenaje de las toxinas, lucha contra la celulitis y aporta firmeza, remodelando la figura, tonifica… Sí, lo sabemos, pero la mayoría de las veces no tenemos tiempo ni/o dinero para darnos un masaje con la frecuencia necesaria (porque no son milagrosos, para un efecto prolongado en el tiempo requieren un número de sesiones mínimo). La solución puede ser un aparato de masaje como Masster plus, cómodo, ligero, manejable y muy efectivo.

Aunque no es nuevo (la primera versión apareció hace más de 20 años) hasta ahora no me había decidido a probarlo. Atención, no es un juguete, su manejabilidad y diseño puede llevar a engaño, pero mi primera toma de contacto me convenció de que no es tan inofensivo como parece. Por supuesto primero me estudié todo el manual de instrucciones (hay que ser muy escrupulosa con todo lo que nos ponemos, hacemos o tratamos nuestra piel) y, como decía, empecé por la velocidad menor y por el que a mí también me pareció el ‘rodillo’ más suave, el de espuma.

Como quería probarlo en el pecho, por ahí empecé. Recogí el pelo como aconsejan y no me quité el sujetador. El cepillo no puede usarse directamente sobre el seno, sino sobre la piel y músculo situado sobre la glándula mamaria, que es en realidad lo que se necesita tonificar para que se tense y tire del pecho, recolocándola en su sitio primigenio.

Así que me lo coloqué en el esternón y de ahí subí en abanico a cuello y clavículas. La sensación primera es un poco de choque, porque al ser de espuma te crees que va a ser como una caricia y no, es un masaje en toda regla que en apenas unos minutos enrojece la zona, con lo que se supone la está vascularizando.

Me atreví a seguir con los brazos (alas de murciélago) porque aunque el cepillo recomendado para esta zona es el dentado, pensé que para el primer día mejor me iría probar con el de espuma.

De eso hace ya un mes, y aunque parezca mentira he sido capaz de usarlo a diario, es un momento, y no cuesta nada. Solo en el pecho, eso sí, que en principio era lo que más me interesaba. Y no voy a decir que lo tenga como hace 20 años, pero sí puedo asegurar que lo noto más firme y tonificado, más en su sitio.

Así que pienso seguir con todas las partes del cuerpo, porque vale para todo: lucha contra la celulitis, tonifica, remodela el óvalo facial, aplana el vientre, reafirma el cuello, sirve como masaje relajante, antiestrés, para mejorar el sueño, contra los dolores de lumbago y molestias típicas de la espalda. Es ideal para deportistas y alivia el estreñimiento. Si lo usas en los pies, tendrás un masaje de reflexoterapia completo.

Lo único a tener en cuenta es seguir las instrucciones, que al principio es lo más complicado, porque una vez leído y entendido el manual de uso es sencillísimo. Tiene diferentes rodillos (espuma, dentado, rotor liso, de cerdas para una exfoliación completa, roll on en el que puedes introducir la crema y potenciar sus beneficios al aplicarla con un masaje profesional. Cada cepillo tiene una función diferente y dispone de dos velocidades, también según el tratamiento elegido y la zona a tratar.

¿Dónde se puede encontrar el Maaster Plus? En su web

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