Afonía y dolor de garganta

Afonía y dolor de garganta

 

En plenas vacaciones, y yo sin poder hablar, por eso escribo claro, comunicarme tengo que hacerlo. ¿Pero cómo es posible que a casi 40ºC esté con afonía y dolor de garganta?

Era algo habitual en mis años de asalariada, que fueron muchos. Hacía tanto frío en la redacción en pleno mes de agosto, que aprovechaba la hora del desayuno para sentarme en un banco al sol y ‘descongelarme’, como suena. Tenía un calefactor en las piernas y una chaqueta vieja en el perchero, que apenas una hora después de empezar a teclear me ponía sobre mi vestido de tirantes. Y sobre las piernas una manta. Así eran mis veranos, y claro, raro era el que no caía enferma (uno incluso tuve una neumonía) con afonía y dolor de garganta.

Pero desde que me convertí en parada y bloguera, currita casera, olvidé esos problemas, incluso en invierno. Todo tiene sus ventajas. Pero claro, el aire acondicionado no solo está en las oficinas, nos persigue por supermercados, cines, bares y garitos varios que combate las sucesivas olas de calor con chorros de frío que no voy a negar me encantan.

Y por eso así me encuentro, sin poder hablar, confiando en las bolas de homeopatía para poder seguir disfrutando de mis vacaciones. Y es que me niego a empastillarme, que luego empiezan las alergias al sol, fotosensibilidad, dolor de estómago y demás trastornos desagradables que nada apetecen cuando estamos en periodo de ocio y relax. Así que voy a confiar en la homeopatía para tratar estos síntomas consecuencia de las malas prácticas a las que sometemos a nuestro organismo como pasar de un ambiente caluroso a otro frío sin protegernos con ropa de más abrigo, así como hablar a gritos cuando frecuentamos ambientes con ruido insoportable.

afonía y dolor de garganta

 

Remedios contra la afonía y el dolor de garganta

  • No dormir destapados. Por mucho calor que haga, por las noches siempre refresca y a veces baja la temperatura en exceso y se levanta aire frío que aunque parezca agradable puede dañarnos.
  • Quitar el aire acondicionado durante la noche, si el calor es excesivo, es mejor recurrir al ventilador.
  • Ante el primer síntoma de sequedad, dolor o inflamación tomar una cucharada de miel.
  • También podemos hacer una mezcla de zumo de limón y miel, sin agua, y tomarla a cucharaditas.
  • Beber agua y mantener la garganta siempre hidratada, evitar ambientes resecos.
  • Llevar siempre a mano un pañuelo, pareo, chaqueta fina o algo que, sin ocupar mucho, nos sirva para cubrirnos cuando pasamos de un ambiente caluroso a otro más fresco.

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