Contra el jet lag intestinal

Contra el jet lag intestinal

Cuando viajamos a un lugar con zona horaria diferente, el ritmo de las comidas varía, la mañana se convierte en noche y el desayuno en merienda. Ahora que por fin habíamos conseguido la regularidad, este cambio de horarios lo desajusta todo ¿Cuándo vamos al baño? Tenemos que adaptar la nueva rutina a los hábitos adquiridos lo más posible. Por ejemplo, si en el desayuno tomábamos cereales, alimentos que se componen de mayores cantidades de fibra, ahora podemos tomarlos para cenar si el lugar donde estamos está situado en un punto 7-10 horas menos (el continente Americano, por ejemplo). O si por el contrario nuestro destino se encuentra en una franja horaria adelantada (hacia el este, China quizá) tomarlos para merendar.

Según los expertos en nutrición es necesario llevar una dieta rica en fibra, con frutas y verduras. Es cierto que en ocasiones, en lugares diferentes no encontramos los alimentos que estamos acostumbrado a consumir en nuestro entorno. Un poco de información de los productos de la zona nos ayudarán a encontrar aquellos más ricos y saludables para el tránsito intestinal. Frutas como la papaya (típica en países del sur de América) serán aliadas perfectas para una barriga feliz.
Por otra parte recordar que es muy importante hacer caso al cuerpo y visitar el baño siempre que se necesite, evitando demorarse en esta práctica, que puede llevar al malestar si dejamos para más tarde lo que nuestra barriga nos pide hacer ahora.

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La falta de actividad física, es decir, el sedentarismo, es también nefasto para el ritmo intestinal. En los viajes es muy frecuente pasar horas no sólo en avión hasta llegar a nuestro destino, también en autobuses y trenes, en los que el único ejercicio consiste en subir y bajar del autobús 3 o 4 veces al día y apenas movemos las piernas (menos aún el intestino). Por lo que es necesario realizar un poco de ejercicio, al menos un paseo de 30-45 o un poco de bicicleta, sentadillas, incluso footing, cada día cuando lleguemos al hotel.

Mira que botella. Escarcanco

Otra de las causas principales y más comunes que dificultan nuestra visita diaria al baño es la falta de agua. El ser humano debe ingerir, al menos, un litro y medio de agua al día. Fuera de nuestro entorno habitual es mejor optar por tomar agua embotellada; buscaremos marcas con mineralización similar a la que estamos acostumbrados a consumir. También aquí puede ayudarnos buscar algo de información antes de partir. Hoy en internet podemos encontrar toda la documentación necesaria sobre, por ejemplo aguas de consumo habitual en una determinada zona y minerales que la componen.

 

 

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