Defensas en forma

Defensas en forma

En vista de que el frío, el viento y el invierno en general no nos abandona, habrá que seguir alimentando nuestras defensas, porque está claro que cuando no nos duele la garganta, moqueamos, estornudamos o tosemos. Queremos creer que es alergia (por eso de que nos suena a primavera) pero por si acaso, yo he vuelto a incrementar mi escudo protector.

 

Riesgos de infección

La mayoría de infecciones respiratorias se registran en el inicio y el final del invierno. «El frío y humedad incrementan las gripes y resfriados, lo que acaba causando afecciones de garganta”, explica el doctor Primitivo Ortega, ex presidente de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL).

 

Recomendaciones de prevención por el doctor Alberto Sacristán, del Grupo de Nutrición de la semFYC

  1.  Lavarse las manos frecuentemente.
  2.  Lavar la ropa de la cama con más frecuencia
  3.  Al estornudar o toser taparse boca y nariz con un pañuelo desechable
  4.  Tras limpiarse la nariz con un pañuelo desechable tirarlo a la papelera.
  5.  Beber abundantes líquidos, si son ricos en vitamina C, mejor.
  6.  Tomar verduras y frutas con frecuencia.
  7.  Realizar actividad física moderada a diario.
  8.  La echinácea nos ayuda a prevenir cuadros catarrales, gripe, faringitis.

 

Consejos Nutrición por Jesús Román, presidente del Cómite Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).

El organismo está preparado para defenderse en todo momento de las múltiples agresiones externas que recibe. Muchas de estas agresiones son debidas a agentes infecciosos de diferente tipo (virus, bacterias, etc).

Pero no es posible tener unas defensas frente a las agresiones ambientales plenamente operativas sin mantener una alimentación óptima. Las personas que mantienen dietas severas y muy restrictivas son candidatos a padecer infecciones y parasitosis de todo tipo con mucha mayor frecuencia.

Las vitaminas y los minerales, así como otras sustancias presentes en los alimentos tienen una destacada responsabilidad en la defensa antioxidante. Los polifenoles, por ejemplo.

Una alimentación rica, variada y suficiente con alimentos de todos los grupos y con gran variedad de colores y sabores en nuestra mesa son la mejor garantía que podemos tener para mantener ‘en buena forma’ a nuestras defensas.

Micronutrientes y respuesta inmune

Numerosos estudios han permitido comprobar que ciertas vitaminas y minerales poseen un papel básico en el mantenimiento de la inmunidad. Nuestro cuerpo requiere unas cantidades mínimas que deben ser ingeridas con cierta periodicidad. En caso contrario, las defensas inmunes se podrán encontrar afectadas y no alcanzar toda su plenitud.

    • Cobre. Es un micronutriente esencial para el correcto funcionamiento del sistema inmune. Actúa además como antioxidante.
    • Hierro. Su deficiencia conduce a una menor capacidad de fagocitosis.
    • Selenio. Numerosos estudios sugieren que las deficiencias de selenio están acompañadas de una depresión de la inmunocompetencia.
    • Cinc. Su deficiencia ocasiona problemas de crecimiento además de deficiencia autoinmune.
    • Magnesio. Cuando falta, se observa una activación de la respuesta inflamatoria. Actualmente se juzga que su deficiencia juega un papel destacado en el envejecimiento.
    • Vitamina C. Es bien conocido que esta vitamina incrementa la capacidad proliferativa de los linfocitos T, mejorando las defensas. Además, es un magnífico antioxidante por lo que se ha dicho a menudo que este nutriente produciría una mejora global del sistema inmune y una reducción en la frecuencia e intensidad de las infecciones.
    • Vitamina A. Se ha revelado como un nutriente imprescindible para el correcto funcionamiento de las defensas orgánicas al activar los leucocitos.
    • Vitamina E. es otro nutriente con un destacado efecto protector frente a las infecciones

Otro alimento que podría ser de interés cuando hay individuos con sus defensas disminuidas es la jalea real, ya que en diversos estudios se ha señalado como su ingesta favorece la inmundad. Así como el própolis es una sustancia elaborada por las abejas a partir de productos de origen vegetal para proteger sus colmenas de agentes externos que ha demostrado ser eficaz contra virus, bacterias y hongos. Además tiene un efecto antiinflamatorio sobre la mucosa y las cuerdas vocales, con lo que es muy útil para las molestias de la garganta.

 

La dieta de los colores que favorece nuestras defensas y nuestro bienestar

  • Tomar fruta: al menos 4 piezas diarias (dos naranjas, por ejemplo, para hacer un buen zumo, y dos kiwis o pera o plátano…)
  • Comer hortalizas cocinadas (lombarda, judías verdes, espinacas…) y crudas (tomate, etc.)
  • Tomar pescado al menos dos veces por semana, intentando que haya presencia de pescado azul con frecuencia.
  • Mantener un peso adecuado se ha comprobado que tiene beneficios inmediatos comola mejora de la inmunidad.
  • Hacer ejercicio adecuado regularmente nos ayudará a mantener  nuestras defensas alerta.

Información facilitada por Infito

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