Empieza la jornada intensiva, cuídate

Empieza la jornada intensiva, cuídate

 

El día 1 de julio registra un pico en el transporte público y las carreteras a una hora más temprana de la habitual: las 3 de la tarde se convierten en hora punta y marcan el fin de la jornada intensiva. El horario veraniego de 8 a 15 tiene el objetivo de facilitar al trabajador el aprovechamiento de los días de verano y evitar el trabajo en horas de calor extremo; y la posibilidad de disfrutar de las largas tardes estivales es para muchos un preludio a las esperadas vacaciones veraniegas. Sin embargo, el cambio en la jornada laboral requiere también un ajuste a nivel personal: entrar a trabajar a las 8 y concentrar la jornada hasta las 3 influye en nuestra rutina de sueño, en el horario de comidas y en nuestra productividad, entre otros.

 

jornada intensiva

 

Desde Kaiku Sin Lactosa, nos proponen una serie de trucos para que la transición entre el célebre “9-to-6” y la jornada intensiva se lleve a cabo de manera fácil y ligera.

Ir a dormir antes, levantarnos al primer toque de despertador e inaugurar temporada de siestas: adelantar nuestra rutina una o dos horas puede proporcionar pánico a los más dormilones, una situación que habitualmente resolvemos poniendo el despertador antes de lo necesario y posponiéndolo hasta que levantarse es ya inevitable. Ir retrasando el despertador por esos ‘cinco minutos más’ nos hará, en realidad, estar más cansados al iniciar e interrumpir un ciclo de sueño adicional, según informan en el New Yorker Magazine: lo mejor será acostumbrarnos a ir a dormir un rato antes y poner el despertador directamente a la hora límite. Para compensar el pequeño madrugón diario, las siestas breves en torno a 20 minutos (las llamadas power naps) serán la solución ideal al principio de la tarde.

 

Ducharnos por la noche: ¿Existen maneras mágicas de reducir el tiempo que tardamos en arreglarnos por la mañana? Sí: hacer de la ducha un ritual nocturno. Ducharnos por la noche ayuda a ajustar la temperatura corporal y hace más fácil quedarse dormido; mantiene la ropa de cama limpia durante más tiempo; relaja más que por las mañanas; elimina el calor acumulado durante el día; y ahorra tiempo al levantarnos. Si necesitamos agua para espabilarnos por la mañana, lo mejor será un lavado de cara con agua fría.

 

No aguantar el hambre: Desayunar antes de ir a trabajar y esperar a llegar a casa para comer algo es, en realidad, una práctica errónea que nos hará aumentar nuestra ingesta durante la comida. La clave reside en identificar productos que sean a la par saciantes y ligeros, para calmar el hambre pero sin entrar en el bache de productividad producido por comidas contundentes o difíciles de digerir. Entre los más ligeros: frutas, yogures sin lactosa, galletas o tostadas con fibra, y fuentes de proteínas como el pavo.

 

No interrumpir, sino modificar, la rutina de ejercicio: En épocas de jornada partida, muchos incorporan la práctica deportiva antes de ir al trabajo o al salir de la oficina; práctica poco asumible durante la jornada intensiva al resultar demasiado temprano o demasiado caluroso a las 3 de la tarde. La solución obvia sería interrumpir la rutina de ejercicio hasta la vuelta de la jornada habitual, pero conviene no descuidar la forma y la costumbre saludable de incorporar píldoras de ejercicio diario. Las alternativas veraniegas: caminar al trabajo por la mañana a paso ligero aprovechando la temperatura agradable, decantarnos por ejercicios acuáticos, o esperar a primera hora de la noche, cuando vence el calor.

 

Mantener la concentración: 7 horas seguidas de trabajo son muchas horas, y mantener la concentración y la productividad a niveles intensos puede resultar complicado. Realizar pequeños descansos, alternar tareas más automáticas con aquellas que requieran mayor esfuerzo, escuchar música enérgica a ratos, salir a tomar el aire y cambiar brevemente de ambiente, cambiar a diario el fondo de escritorio por una foto que nos guste o nos recuerde a las vacaciones… son distintas maneras de relajar la mente y prepararla para afrontar el resto de la jornada.

 

Aplicar estos consejos a nuestra vida diaria desde el propio inicio de la jornada intensiva ayudará a que se aprovechen las tardes de verano y a mantener el ritmo durante los meses más calurosos del año. ¡Feliz jornada intensiva!

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