El precio de hacerse mayor (y no parecerlo)

El precio de hacerse mayor (y no parecerlo)

Botox, plasma rico en plaquetas, hilos tensores (lo último), rellenos de ácido hialurónico, radiofrecuencia… Va a ser verdad eso de que el tiempo es oro, al menos por lo que me cuesta evitar que se noten sus efectos.

Siempre me ha gustado jugar con el colorete, creo que es la forma más fácil de tener buena cara en segundos. Yo suelo darme un tono tierra debajo del pómulo, para dar dar profundidad, y un rosado justo en el hueso para resaltar éste, creando volúmenes.

Hace unos días comprobé que lo que yo simulaba con la brocha, estaba ahí antes incluso de maquillarme. Extrañada, me acerqué al espejo y vi que al tocar con la yema de los dedos esa zona, la mejila, ¡se quedaban marcados! ¡El moflete se hundía bajo la presión, pero no volvía a su ser cuando dejaba de ejercerla!

Yo, que soy un poco hipocondríaca, me dije ¿estaré enferma? Como ese día tenía una entrevista con un médico estético aproveché para comentárselo. Y efectivamente, me dijo que sí, que tenía una enfermedad terminal. Se llama vida.

Al principio no te enteras, incluso parece que a los de tu alrededor les hace ilusión cuando aparece: ‘una nueva vida, qué milagro‘. Te das cuenta de su existencia, cuando tienes los primeros granos. Pero luego te olvidas, aunque sigue avanzando: la piel se arruga, salen manchas, se descuelga… Y al final, mueres.

Normalmente entre los primeros síntomas y el final, pasan bastantes años. No tiene cura. pero a mitad de camino, unos 40-45 años después de su inicio, se puede disimular. Y vivir como si no existiera, es decir como si el tiempo no pasara. ¿Y eso qué me va a costar, doctor?

 

LO MÁS CARO, MEJOR MÁS TARDE

La cirugía yo no la recomiendo hasta pasados los 60” me comenta César Arroyo, algunos médicos opinan de otro modo. Por supuesto la elección siempre es nuestra. “A partir de los 40 -continúa el doctor- lo normal es ponerse botox un par de veces a año (entre 300-400 €). Con o sin relleno“. Esto va en gustos. Si queremos la frente completamente lisa o con arrugas pero suavizadas, porque cuando éstas son muy marcadas, la toxina botulínica no la borra por completo, a no ser que empieces a inyectarte muy joven.

beautiful face. tommerton2010

 

El Dr. Carlos Gómez Zanabria (siempre es bueno consultar con más de un experto), del Centro de Medicina Estética Cristina Álvarez, también me aconseja Vistabel para el tercio superior del rostro.

¿Y PARA EL TERCIO MEDIO, ese hundimiento sin retorno? Ácido hialurónico en el surco lacrimal (por donde pasa la lágrima que, con el paso de los años deja huella). Así se consigue levantar el pómulo y acabar con la flaccidez de las bolsas bajo los ojos.

Es sencillo porque no es pinchazo puro y duro, a través de una canulita se va rellenando, depositando producto bajo la piel. El mismo proceso habría que repetirlo bajo los pómulos, eso eliminaría esa ‘depresión oscura’ que me dio la señal de alarma. Y por último, ya en el tercio inferior, más ácido hialurónico en el surco nasogeniano (esas dos hendiduras que van de la base de la nariz a la barbilla). Y mi rostro se ‘elevaría’. “No sería un cambio radical, sólo volver a la posición de antes“, dice el doctor.

Reposicionar mi cara me costaría unos 500 € aprox. y me garantizan, más o menos un año de buen aspecto. “Porque el ácido hialurónico, reconocido por nuestro organismo como propio (porque nosotros lo generamos naturalmente pero con los años nos cuesta más esfuerzo, fabricamos menos y de peor calidad, por eso necesitamos ‘traerlo de fuera’) se reabsorbe.”

 

modaylook

 

 

¿NO HAY NADA MÁS DURADERO?

Si a este tratamiento añadimos la colocación de unos hilos tensores, el resultado anterior se prolongaría un año, es decir, mi cara estaría ‘bien colocada’ un par de años.

Los hilos, también reabsorbibles, son los mismos que se utilizan en cirugía clásica. Muy finos, se colocan estratégicamente por debajo de la piel, para formar  una malla de sujeción. En mi caso irían desde la zona de al lado de la oreja a la barbilla, dos o tres en cada lado. Ahí depositados, además de tensar, crean una fibrosis natural que ayuda al mantenimiento de ‘esta obra de ingeniería estética’. Precio: 630 €.

 

 

Genial, estaré dos años con la cara ‘en su lugar, de donde, según mi opinión, nunca debería haberse alejado, pero claro, esta enfermedad, llamada vida, es lo que tiene que, entre otras cosas, te descuelga el rostro. Pero eso no es todo. Suma y sigue.

Para la luminosidad y mejor aspecto de la piel, lo ideal sería hacer, además, un tratamiento de mesoterapia con plasma rico en plaquetas y vitaminas cada dos meses.”

¿Y SI NO ME QUIERO AHILAR (me encanta este verbo, no lo conocía hasta hace un par de días de boca de Juan Diego en La lengua madre. No significa exactamente ‘colocar hilos’ que es de lo que estoy hablando, sino ‘hacer hilo’ pero me parece una palabra tan mona, que me permito la licencia de desconfigurarla, como mi rostro, para traerla aquí) NI RELLENAR?

Pues el doctor César Arroyo me aconseja radiofrecuencia, tratamientos como Triniti, o similares, peelings, luz pulsada... “Lo ideal es hacer un tratamiento de choque de 10-12 sesiones, y después una de recordatorio cada cambio de estación.” Y así toda la vida.

 

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