El perfume

El perfume

A lo largo de la historia, el perfume ha sido utilizado por muchas razones y ha demostrado ser un bien muy valioso para mujeres y hombres y, aunque es un lujo y no una necesidad, su popularidad crece cada año.

Cuando se crea un perfume, se destina comercialmente a un determinado tipo de mujer o de hombre. Muchas veces no podemos resistir ese influjo publicitario y nos dejamos llevar por sus normas, ‘identificándonos’ con el modelo que la agencia ha ideado. Pero lo normal, y lo afortunado, es que el olfato decida qué fragancia es la que más se ajusta a la personalidad de uno mismo.

Perfume Jenn Durfey

El perfume actúa en nuestro entorno y crea a nuestro alrededor una burbuja olfativa a veces casi  inapreciable por uno mismo porque a los pocos minutos de ponernos una fragancia nos habituamos a su olor y dejamos de apreciar su intensidad real; pero el entorno y las personas que estén cerca de nosotros, estarán  afectadas por las partículas de nuestro perfume personal quizá sin darse cuenta.

A tod@s nos fascinan los aromas, ya sean florales, dulces, frescos, etc. Nos hacen sentir más seguros y atractivos, porque nos evocan momentos, situaciones normalmente agradables (por eso los elegimos) que nos proporcionan un aire distinto, reforzando nuestra personalidad.

Gris Montaigne un chipre armónico que se une a la Collection Privée de Dior.

¿A qué huele el cerebro?

Uno de los beneficios más importantes que tienen los perfumes es el efecto positivo que producen los diferentes aromas en nuestro cerebro. Cada olor, ya sea natural o sintético, emite una serie de partículas que entran por las fosas nasales. Nuestra nariz contiene una gran cantidad de neuronas receptoras que toman este olor y envían un mensaje al cerebro que permite reconocer tanto el olor como identificar de dónde proviene. Cada aroma despierta en nosotros diferentes reacciones y nos generan variados estímulos que van desde la nostalgia a la sensación más plena de felicidad.

Recuerdo de seres queridos

Los aromas evocan recuerdos y este aspecto significa algo muy importante en el comportamiento humano. Muchos de nosotros nos sentimos felices cuando olemos una fragancia que nos recuerda a un pariente querido, a un amigo o a un enamorado. Es interesante ver cómo cuando alguien usa un perfume con cierta frecuencia, sus amigos y familiares empiezan a asociar ese olor con esa persona. También es curioso comprobar cómo el mismo perfume, en dos personas distintas tiene un olor diferente.

Dice mucho de ti

Sauvage de Madagascar, acorde amaderado. “Toutes les Vanilles du Monde” de la Maison de la Vanille

El perfume que eliges indica o transmite a la gente algo acerca de ti, ayudándote a consolidar tu personalidad. La fragancia que eliges respalda y apoya tu propio yo. Lo más habitual es que aquellas personas que son extrovertidas elijan perfumes fuertes y notorios y las personas tímidas se decanten por fragancias dulces y suaves que les hagan pasar desapercibidas.

Atracción sexual

El  olor también tiene un papel importante a la hora de incrementar el atractivo sexual de una persona. La atracción sexual está influenciada por determinados olores que no son perceptibles. Estos olores los producen las feromonas, que son unas sustancias químicas que genera nuestro cuerpo de forma natural y cuyo objetivo es atraer al sexo opuesto. Por ello y para incrementar el sex appeal, algunas marcas de perfumes agregan feromonas artificiales a sus fragancias.

Acto social

Estudios realizados indican que las personas que se perfuman tienen un mejor concepto de sí mismas que las que no lo hacen. Asimismo, estos estudios revelan que quienes pretenden destacar socialmente consumen varios perfumes diferentes, y, en cambio, aquellos que prefieren pasar desapercibidas, utilizan siempre el mismo.

 

 

 

 

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