4 ideas muy saludables

4 ideas muy saludables

 

A veces estar en forma y a gusto con tu cuerpo no es tanto  ponerse a dieta, hacer deporte y ‘volverse loca’ con restricciones y horarios como tener en cuenta unas pautas saludables fáciles de llevar a cabo y con  muy buenos resultados. Toma nota de estas cuatro propuestas.

1.- Apúntate a la corriente slow food

Comida lenta. Es decir disfrutar de una buena comida y bebida, y además, consumiendo alimentos naturales y de mayor calidad. Sus partidarios han dicho adiós a las hamburguesas, los perritos calientes, la pizza a domicilio, los refrescos, los aperitivos hipercalóricos, los productos industriales y los sabores sintéticos y artificiales. Los estudios médicos les dan la razón: muestran que comer rápidamente alimentos elaborados, con la misma rapidez con la que se pueden comer, ocasiona trastornos digestivos, estimula el estrés, reduce la sensación de placer, fomenta el consumo de grasas nocivas, induce al sobrepeso y favorece algunas carencias nutricionales.
Tranquilidad.  Relájate antes de comer para preparar el proceso digestivo. Si estás preocupado o deprimido por algo, es mejor que pospongas el momento de la comida hasta estar tranquilo. No se puede digerir un alimento con el estómago tenso. Cuanto más disfrutes de lo que comes y cuánto más saludable sea el alimento, menor será el estrés.

2.- El color importa

Los colores forman parte de nuestra vida. Están en la ropa que llevamos, en las calles, en la decoración. Influyen en nuestras emociones y en nuestro comportamiento. Los alimentos también tienen colores y con ellos nos dan información sobre sus propiedades nutricionales y sus beneficios. Si combinamos los distintos colores que la naturaleza nos ofrece comemos de forma más equilibrada, saludable y apetecible. Blanco, verde, naranja, amarillo, rojo y violeta. Cada grupo de color indica si es rico en ácido fólico (verde), betacarotenos (naranja)… No hace falta que pongamos todos los colores de una vez en el plato. Lo importante es que a lo largo de la semana comamos alimentos de colores diferentes.

3.- Calcio con vitamina D

Con los años, los huesos pierden calcio, y el cuerpo ve reducida su capacidad para volver a fijarlo. La correcta absorción de vitamina D y calcio previene la pérdida de masa ósea. Para evitar este tipo de problemas en el futuro, durante la niñez y la vida adulta hay que asegurar un correcto aporte de calcio con su correspondiente vitamina D que es la que ayuda a fijarlo en los huesos. A partir de los 18-20 años, el consumo de calcio debe rondar los 1.000 mg. al día (un yogur y dos tazas de leche desnatada). Las mujeres en épocas de lactancia o embarazo, deben aumentar el consumo hasta los 1.200 mg. Esta misma cantidad se recomienda a las personas mayores de 51 años. En el caso de las mujeres posmenopáusicas, la cantidad rondará los 1.400 mg.
La vitamina D la podemos fabricar a partir del sol sobre nuestra piel con un paseo diario.

cuidados saludables

4.- 100 calorías menos

La reducción drástica de calorías de la dieta no es una buena fórmula para mantenerse sana. Desmotivación, abandono. Con solo reducir el consumo en 100 calorías diarias hay una pérdida de peso considerable al cabo de unos meses. Una pérdida, además, que perdura con el paso del tiempo, porque en realidad se ha aprendido a comer. ¿Tienes sobrepeso y comes una chocolatina o un bollo al día? ¡Elimínalos de tu dieta! Si te quitas el dulce diario al que estés acostumbrado, podrás reducir tu peso en una media de diez kilos en tres años.
 Puede parecerte mucho tiempo pero sólo así conseguirás estar en tu peso. Si no, haz cuentas ¿Cuántos años llevas poniéndote a dieta antes del verano y después de Navidad? Seguro que más de tres. ¿Y el resultado? Siempre el mismo, cada vez te cuesta más perder peso y menos recuperarlo. ¿Y sabes por qué? Porque cuando bajas drásticamente la ingesta de calorías, tu cuerpo entra en alerta y reduce el consumo al mínimo ‘por lo que pueda pasar’. De ahí que tras los primeros días, cuando el organismo todavía no está en guardia, pierdas hasta 3 kilos en una semana pero después, sigues comiendo bajo mínimos y la báscula apenas se mueve. Resultado, ‘esta dieta no funciona’ y, justo cuando el cuerpo está en ‘modo ahorro’ tú vuelves a comer ‘lo normal’, y como el metabolismo sigue sin gastar, aumentas de peso.
Cambia de hábitos, reduce la ingesta de azúcares, alcohol, harinas… y bajarás de peso
La edad influye. Con los años, las personas tendemos a coger algo más de peso. Para evitarlo, también es válido este consejo, ya que contrarrestamos la merma en la capacidad del cuerpo para quemar calorías con una menor ingesta de las mismas.

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