¿Sabes qué es el síndrome del smartphone?

¿Sabes qué es el síndrome del smartphone?

 

El phubbing o síndrome del smartphone es la consecuencia de un uso excesivo del móvil que produce diferentes patologías con efectos secundarios tanto psíquicos como físicos. Los primeros afectados son los ojos no solo por cansancio sino por la sequedad.

Pero los efectos van mucho más allá, sobre todo cuando existe un uso prolongado y dependiente del móvil. En este caso el cuello adopta una postura anti-natural que hace que la parte superior de la columna vertebral se encorve y que la cabeza se sostenga únicamente por los músculos del cuello y de los hombros. Cuando la curvatura natural del cuello denominada lordosis se vuelve recta debido a una posición forzada, nuestro cuello pierde movilidad y pasamos a padecer los síntomas de un cuello estático. Uno de los signos que podrían evidenciar que padecemos este trastorno es que nos resulte más cómodo dormir sin almohada.

síndrome del smartphone

¿Y después qué?

Si no ponemos remedio el paso inmediatamente siguiente será que se formen contracturas o pinzamientos tanto en el cuello como en los hombros y que empeore la circulación de la sangre hacia el cerebro dando lugar a migrañas, mareos, vértigos o jaquecas. Si estos síntomas se prolongan nuestra salud se resentirá más y más y las posibilidades de sufrir depresión, ansiedad o fatiga crónica aumentan debido a que nuestro sistema nervioso autónomo está afectado y desequilibrado.

Una solución viable

Parece lógico recomendar que basta con reducir el uso del smartphone pero, seamos realistas, la sociedad que nos ha tocado vivir hace muy difícil esta posibilidad. Así que busquemos una solución más práctica como eliminar las contracturas que se han generado en la zona cervical, los hombros y la zona lumbar. Para ello debemos hacer estiramientos de la zona 3 veces al día. Es fácil y no te llevará más de unos minutos. Lleva el cuello a un lado y a otro, arriba y abajo, trabaja los hombros, los brazos y la zona dorsal. Mantén 15 s cada postura y evitarás la ‘rectificación’, o por lo menos la retrasarás y aliviarás las molestias.

Si el problema ya ha empezado a causarte dolor, lo mejor es que te pongas en manos de un osteópata, quiropráctico o fisioterapeuta. También un masaje shiatsu puede favorecer el equilibrio entre el sistema simpático (parte dinámica, activa y energética) y el parasimpático del cerebro (pasiva, del relax y el descanso) y acabar con los problemas derivados de una mala postura cervical.

Por supuesto, también podemos intentar reducir el uso del móvil y dedicar un poco más de tiempo a otras actividades como el descanso, el ejercicio, la contemplación de la naturaleza (buenísimo entre otras cosas para los ojos) y la conversación cara a cara.

 

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