La celulitis de las modelos…Y ¡de casi todas!

La celulitis de las modelos…Y ¡de casi todas!

 

¿Qué es la piel de naranja por glicación y por qué es clave tenerla en cuenta dentro de los programas anticelulíticos?

 

La glicación

Es un proceso por el que los azúcares se adhieren a las fibras de colágeno, provocando que éstas pierdan fuerza, se deterioren, desorganicen e incluso se rompan. Este fenómeno, cuya causa principal es, según todos los estudios científicos, un consumo excesivo de glucosa y carbohidratos ‘malos’ o de alto índice glucémico (chucherías, pasta, refrescos, bollería, almidones, pan…), se ve agravado por un consumo ‘pobre’ o deficitario de proteínas (que, precisamente, ayudan a neutralizar en parte la glicación al favorecer una correcta formación del colágeno y elastina); está en la base de multitud de síntomas externos relacionados con la estética, tanto facial como corporal, abarcando desde la aceleración de la aparición de arrugas y flacidez dérmica hasta una mayor propensión a las estrías (rotura de la piel)…

Y también con un tipo específico de ‘piel de naranja’: “el colágeno ‘sano’ (no afectado por la glicación) se dispone en capas regulares y ‘lineales’ haciendo que la superficie cutánea se vea lisa, tersa y sin ‘ondulaciones’. Sin embargo, cuando dicho colágeno se vuelve rígido por la adherencia excesiva de moléculas de azúcares, su capacidad para mantener esa linealidad se pierde: el colágeno se desordena formando estructuras irregulares cuya evidencia externa (perceptible sobre todo en regiones como muslos, caderas o glúteos) son ‘micro-abultamientos’ casi indistinguibles a simple vista de los formados por el crecimiento anormal de las moléculas grasas o adipocitos, el factor clave en los otros tipos de celulitis”; explica la experta en estética antiaging y nutrición Gema Cabañero.

 

celulitis de las modelos

 

Así, mientras que en el tratamiento de las 4 celulitis ‘clásicas’ el foco es contrarrestar las diferentes modalidades de crecimiento anormal de los adipocitos y sus distintas formas de compactación irregular, tratando además su origen (los factores detonantes de dichos síntomas como la retención excesiva de líquidos o los problemas circulatorios), en el caso de la piel de naranja por glicación el quid del ‘plan de ataque’ es reorganizar el colágeno alterado, algo que, como expone Gema Cabañero, “implica cambiar y ampliar el enfoque de tratamiento, incorporando una variable más, tanto a nivel de diagnóstico como de instrumental-tecnología”.

Un planteamiento que en la mayoría de los casos no se contempla ya que se sigue relacionando celulitis sólo con grasa lo cual, como explica Gema, es lógico a nivel teórico : “Si nos centramos sólo en su origen es cierto que la piel de naranja por glicación en realidad no puede considerarse celulitis per sé, ya que dentro de la definición estética de celulitis el factor grasa es clave. Pero, dado que su sintomatología o evidencia externa es prácticamente igual y que a una mujer que quiere tratarse la ‘piel de naranja’ lo cierto es que le da igual que su origen sea X o Y. Lo que quiere es una solución que ofrezca resultados visibles en superficie: ver su piel lisa, libre de ‘abultamientos’, ya sean éstos producto de las moléculas de grasa o de una mala colocación de las fibras de colágeno afectada por la glicación, así que, desde esta perspectiva de satisfacción con los resultados, nos parece lo más lógico incluir ésta tipología de piel de naranja en un programa global de tratamiento de la celulitis”.

 

El tipo más frecuente de celulitis que afecta incluso a las mujeres más delgadas.

La necesidad de tener en cuenta la piel de naranja por glicación dentro de los programas de tratamiento anticelulíticos se hace más patente teniendo en cuenta otro dato. Y es que, tal y como indica Gema Cabañero, es una de las tipologías más frecuentes y extendidas: “dados los desequilibrios alimentarios actuales, lo raro es encontrar un caso de celulitis que no contenga un componente de ‘piel de naranja por glicación’. Me atrevería afirmar, incluso, que afecta casi al 100% de las mujeres además de a muchos hombres”.

Esta tipología de piel de naranja -incide la experta- suele formar parte del diagnóstico de mujeres con siluetas de morfología ginoide, reloj de arena o con fisionomía tipo ‘pera’, con tendencia a la retención de grasa en caderas y glúteos y propensas a presentar alguno o varios tipos de celulitis ‘clásicas’ entre las que, se suele detectar, entremezclado, un componente de piel de naranja por glicación derivado de un consumo excesivo de azúcar ya sea habitual o estacional. Pero es que, al contrario que las modalidades clásicas, este tipo también es habitual en las morfologías androide (mujeres delgadas de silueta recta con poco pecho y caderas estrechas), menos propensas a presentar celulitis con componente graso, ya que se trata de biotipos asténicos: el típico de las modelos de pasarela, a las que no les sobra ni un gramo de grasa (por el contrario, en ocasiones, presentan un déficit de la misma) pero que, por su tipo de alimentación (muchos refrescos, chucherías y ensaladas… y pocas proteínas) es frecuente que presenten ‘piel de naranja por glicación’ como única modalidad de “celulitis”.

 

Si te gustó este tema, puede que también te interese:

Y no te olvides complartirlo en las redes:

Deja tu comentario

Da una calificación