El cuidado de la piel según la edad

El cuidado de la piel según la edad

 

 

Además de su calidad, tipo y problemática, el cuidado de la piel difiere según la edad, porque las necesidades varían al avanzar los años. No debemos adelantarnos con tratamientos más potentes de lo necesario, ni quedarse en lo básico cuando se trata de cubrir carencias de una piel madura.

 

A los 20, prevenir

Un protocolo de limpieza e hidratación suele ser suficiente para un rostro joven. Si hay problemas de grasa, espinillas o restos de acné, un peeling suave.

La tendencia de selfies y la constante exposición en las redes sociales ha aumentado la solicitud de tratamientos para agrandar la mirada, aumentar el grosor de los labios y mejorar el aspecto de la piel a temprana edad. Pero antes de los 30 es mejor evitar tratamientos estéticos como mesoterapia, botox o infiltraciones porque podemos crear dependencias innecesarias. Un buen diseño de cejas y asesoramiento en maquillaje debería ser suficiente.

Si el vello facial es excesivo podemos recurrir al láser o si efectivamente los labios son demasiado finos un ligero relleno de ácido hialurónico. Pero siempre apostando por la discreción.

Buenos hábitos. Cuidar las manos y los pies para evitar que las primeras envejezcan antes de tiempo y los segundos adquieran un aspecto descuidado con durezas que pueden convertirse en callosidades problemáticas.
Y recordar siempre que una dieta equilibrada, mantener el peso, cuidar la mente, protección solar, descanso y una vida sana que incluya la actividad deportiva ayudarán a mantener una piel radiante.

 

A los 30, actuar

Incluye cremas con vitamina A, previene el envejecimiento celular, E, conocida como la vitamina de la juventud por su capacidad para  ‘capturar’ y ‘desactivar’ los radicales libres y ejerce una acción protectora de las membranas celulares, y C, maravilloso antioxidante, iluminador y activador de la piel. Podemos empezar con sesiones de radiofrecuencia para estimular la formación de colágeno, que ya empieza a disminuir. Para prevenir y suavizar las primeras líneas de expresión se recomiendan maniobras en las zonas problemáticas, en torno a los ojos y comisuras de los labios para hacer penetrar los activos de los productos ahí donde más se necesitan.

Si aparecen signos de melasma o manchas hormonales (por la toma de anovulatorios, embarazo…) es el momento de comenzar con tratamientos específicos para su eliminación. Recuerda, para estar estupenda a los 65 se debe empezar a trabajar a los 35. Peelings suaves para estimular la renovación celular y tratamientos hidratantes se hacen ya imprescindibles de forma periódica. Muy recomendado el ácido hialurónico por su gran aporte en agua, la mejor defensa. Podemos empezar con algún relleno facial, fotorejuvenecimiento con láser, tratamientos contra la cuperosis y mesoterapia con vitaminas.

Los radicales libres y los rayos UV son los peores enemigos con los que hay que batallar, la recomendación sigue siendo buena alimentación, descanso suficiente, evitar fumar, mantener el peso, controlar el estrés (suele ser una época de grandes cambios, posicionamiento en el trabajo, la decisión de tener hijos, niños pequeños). El verano se convierte también en otro potencial enemigo. La época estival debe utilizarse para descansar pero siempre a cubierto de los rayos solares y con alta protección cosmética.

 

A los 40, tratar los signos de la edad

Recuerda siempre que la juventud está en una piel con buen aspecto, luminosa y saludable. Es el momento de empezar con técnicas verdaderamente activas, tratamientos que mejoren la calidad de la piel. No solo del rostro, también del cuello. Sustancias activas como la vitamina C, derivados de la vitamina A como el retinol o el ácido retinoico, alfahidroxiacidos como el ácido glicólico, etc. se hacen imprescindibles. Hidratantes y antioxidantes que combaten los radicales libres hacen que la piel luzca más saludable y joven; además previenen el estrés oxidativo de las células, protegen el brillo saludable y producen colágeno y elastina. Para tratar las manchas lo ideal es combinar productos despigmentantes que contengan ácido retinoico e hidroquinona.

En esta década la elastina y el colágeno comienzan a disminuir, por eso tenemos que aumentar la producción de estas sustancias con péptidos y antioxidantes. Hay técnicas para estimular la formación de colágeno, como la mesoterapia de ácido hialurónico, ideal también para revitalizar las pieles apagadas, y el Plasma Rico en Plaquetas o PRGF, que mejorarán la calidad de la piel considerablemente. Las microinyecciones de vitaminas provocan una hidratación profunda que vuelven la piel luminosa.

La renovación de las células de la piel también se reduce drásticamente, es más lenta que en décadas anteriores lo que se refleja con opacidad y sequedad, así como líneas de expresión y arrugas. Los peelings solventarán esta ralentización. El retinol es fundamental para acelerar el proceso y aclarar la tez. La pérdida de humedad es mayor, por lo tanto es recomendable la utilización de activos humectantes más espesos, cremosos y oclusivos, con ceramidas, ácidos hialurónicos para rehidratar y rellenar, consiguiendo un cutis más firme y visiblemente más terso.

La radiofrecuencia es nuestra mejor arma para además de dar luminosidad producir un leve efecto de tensado. No hay que olvidar que a esta edad la flacidez empieza a hacer su aparición con insistencia. Los ultrasonidos también provocan una retracción que tiene un efecto lifting. El resultado es un rejuvenecimiento progresivo y duradero sin perder la naturalidad. Lo ideal es un tratamiento de choque de 4-6 sesiones, 2-3 meses, y después una sesión de recuerdo cada cambio de estación.

Si empiezan a marcarse patas de gallo, entrecejo, etc. puede plantearse una inyección de toxina botulínica, siempre bien administrada para evitar perder la expresión. Puede ser necesario también combatir el aspecto de tristeza de unas comisuras caídas.

 

A partir de los 50, mantener el envejecimiento a raya

La pauta es similar a la de los 40, pero aumentando las concentraciones. Especial atención al contorno de los ojos, suelen envejecer de forma más evidente que el resto del rostro. Un buen diseño de cejas, que levante la cola puede abrir la mirada rejuveneciéndola. Para las bolsas, los ultrasonidos pueden mejorar el edema y la retención de líquidos.

A esta edad es cuando más se nota la pérdida ósea en la cara. Para compensarla, de nuevo el ácido hialurónico y la hidroxipatita cálcica pueden iluminar las zonas de falta de volumen. La radiofrecuencia y los ultrasonidos siguen siendo muy recomendables para mejorar la flacidez.

Tratar las manchas solares y las venitas en la cara es prioritario, porque añaden años y dan un aspecto de una piel poco sana. Un protocolo muy recomendado es el plasma fraccionado. La grasa no deseada es también un problema a esta edad. La pérdida de volumen que se produce en el tercio superior del rostro se ‘condensa’ en el tercio inferior. Tratamientos para eliminar la papada y la grasa que se concentra en la zona mandibular se hacen imprescindibles.

Pero recuerda siempre que lo más importante es no tener miedo a envejecer, es necesario hacerlo de una forma natural, sin caer en excesos. La combinación prudente y con sentido común de  tratamientos, permite conseguir unos resultados naturales y envejecer con elegancia.

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